En el México de la simulación ¿por qué la gente sigue creyéndole al Presidente?

Muchas han sido las pruebas de que el presidente Andrés Manuel López Obrador, el hombre que se jacta de no mentir, no robar y no traicionar: miente. Sus seguidores lo defienden a pesar de las evidencias y no parece haber una razón lógica para que lo hagan, aunque sí la hay, o mejor dicho, hay tres razones claras para que la defensa continúe.

El presidente Andrés Manuel López Obrador lo hizo de nuevo: volvió a mentir abierta y descaradamente. No conforme con ello, lo reconoce sin el menor recato en una de sus tantas bravatas. El 18 de octubre de 2019 el Presidente dijo en conferencia que la decisión la tomó el Gabinete de Seguridad de forma colegiada y que él la apoyaba; este viernes 19 de junio declaró que él personalmente había dado la orden de liberar a Ovidio Guzmán porque había 200 personas en peligro. El hombre no para de mentir y aún así sus seguidores le justifican todo ¿por qué?

18 de octubre de 2019. El presidente Andrés Manuel López Obrador afirma que la decisión de liberar a Ovidio Guzmán la tomó el gabinete de seguridad de forma conjunta y él la respaldó.

Tratando de encontrar respuesta a esta cuestión, traigo a colación un ejemplo presentado por el doctor Paul Ekman, quien ha dedicado su vida al estudio de la comunicación no verbal como mecanismo para detectar mentiras, el investigador comienza su libro “Cómo detectar mentiras”* contando lo que él mismo denomina como “uno de los engaños más infames y mortíferos de la historia” y lo hace de la siguiente manera:

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“Es el 15 de septiembre de 1938 […] Adolf Hitler, canciller de Alemania, y Neville Chamberlain, primer ministro de Gran Bretaña se encuentran por vez primera. El mundo aguarda expectante, sabiendo que ésta puede ser la última esperanza de evitar otra guerra mundial. (Hace apenas seis meses las tropas de Hitler invadieron Austria y la anexionaron a Alemania. Inglaterra y Francia protestaron, pero nada más). El 12 de septiembre, tres días antes de esta reunión con Chamberlain, Hitler exige que una parte de Checoslovaquia sea anexionada también a Alemania e incita a la revuelta en ese país. Secretamente, Hitler ya ha movilizado al ejército alemán para atacar Checoslovaquia, pero sabe que no estará listo para ello hasta finales de septiembre.

“Si Hitler logra evitar durante unas semanas más que los checoslovacos movilicen sus tropas, tendrá la ventaja de un ataque por sorpresa. Para ganar tiempo, le oculta a Chamberlain sus planes de invasión y le da su palabra de que si los checos satisfacen sus demandas se preservará la paz. Chamberlain es engañado; trata de persuadir a los checos de que no movilicen su ejército mientras exista aún la posibilidad de negociar con Hitler. Después de su encuentro con éste, Chamberlain le escribe a su hermana: ‘…pese a la dureza y crueldad que me pareció ver en su rostro, tuve la impresión de que podía confiarse en ese hombre si daba su palabra de honor’. Cinco días más tarde, defendiendo su política en el Parlamento frente a quienes dudaban de la buena fe de Hitler, Chamberlain explica en un discurso que su contacto personal con Hitler le permitía decir que este ‘decía lo que realmente pensaba’.

19 de junio de 2020. El presidente Andrés Manuel López Obrador afirma que la decisión de liberar a Ovidio Guzmán la tomó él porque había 200 personas en peligro.

“[…] Hitler contaba con una ventaja: estaba engañando a alguien que deseaba ser engañado. Chamberlain era una víctima bien dispuesta, ya que él quería creer en la mentira de Hitler, en que este no planeaba iniciar la guerra en caso de que se modificasen las fronteras de Checoslovaquia de tal modo que satisfaciese a sus demandas. De lo contrario, Chamberlain iba a tener que reconocer que su política de apaciguamiento del enemigo había fallado, debilitando a su país. Refiriéndose a una cuestión vinculada con ésta, la especialista en ciencia política Roberta Wohlsletter sostuvo lo mismo en su análisis de los engaños que se llevan acabo en una carrera armamentista. Aludiendo a las violaciones del acuerdo naval anglo-germano de 1936 en que incurrió Alemania, dijo: ‘tanto el transgresor como el transgredido (…) Tenían interés en dejar que persistiera el error. Ambas necesitaban preservar la ilusión de que el acuerdo no había sido violado. El temor británico a una carrera armamentista, tan hábilmente manipulado por Hitler, llevó a ese acuerdo naval en el cual los ingleses (sin consultar ni con los franceses ni con los italianos) tácitamente modificaron el Tratado de Versalles; y fue ese mismo temor de Londres el que le impidió reconocer o admitir las violaciones del nuevo convenio'”.

El doctor Ekman culmina su ejemplo con una afirmación que nos da una pista para entender lo que pasa en México con los seguidores del presidente Andrés Manuel López Obrador: “En muchos casos, la víctima del engaño pasa por alto los errores que comete el embustero, dando la mejor interpretación posible a su comportamiento ambiguo y entrando en connivencia con aquel para mantener el engaño y eludir así las terribles consecuencias que tendría para ella misma sacarlo a la luz”.

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Retomando la explicación podemos encontrar que una de las razones por las cuales los seguidores del Presidente continúan creyendo en sus palabras a pesar de haber demostrado una y otra vez que miente sin el menor remordimiento, igual que Chamberlain con Hitler, es porque tienen el deseo de ser engañados, de lo contrario tendrían que reconocer que se equivocaron al apoyarlo y elegirlo además de que, en cierto modo, tendrían que reconocer que efectivamente fueron vilmente engañados, lo que no están dispuestos a admitir.

De esta manera es que entendemos por qué lo seguidores del presidente López Obrador siguen “creyéndole” sus declaraciones contradictorias y justificándolas como sea (lo que ya en el lenguaje común se conoce como “maromas”). Por otra parte, hace algunos años el ya fallecido doctor René Drucker Colín mencionó, en el espacio que le ofrecía entonces Televisa, un estudio realizado en la UNAM que demostraba que los seguidores en el cerebro de los seguidores de cada partido político se activa la parte racional (crítica) cuando se trata de los partidos contrarios al suyo pero la emocional (acrítica) cuando se habla de su propio partido.

La investigación explicaba por qué los seguidores de los partidos justifican todas las acciones negativas de los institutos políticos y critican los de sus opositores, situación que se reafirma con lo estudiado, por su parte, por el doctor Ekman y la forma en que estos, además de todo, quieren ser engañados porque lo prefieren a reconocer que han sido engañados.

En el libro del doctor Ekman se hace una referencia más cotidiana a esta situación: “Un marido engañado por su mujer que hace caso omiso de los signos que delatan el adulterio puede así, al menos, posponer la humillación de quedar al descubierto como cornudo y exponerse a la posibilidad de un divorcio. Aun cuando reconozca para sí la infidelidad de su esposa, quizás coopere en ocultar su engaño para no tener que reconocerlo ante ella o ante los demás. En la medida que en que no se hable del asunto, tal vez le quede alguna esperanza, por remota que sea, de haberla juzgado equivocadamente, de que ella no esté envuelta en ningún amorío”.

Al hecho de que mucha gente no es capaz de reconocer el error de haber apoyado a alguien como López Obrador a pesar de todas las advertencias; existe el factor de la esperanza: durante la campaña electoral y aún ahora Andrés Manuel López Obrador ha vendido la idea de que él representa la posibilidad de un México ideal (no necesariamente mejor, pero sí ideal de muchas personas) uno en el que no exista la corrupción, en el que todos tengan trabajo, dinero y tiempo libre para gastarlo, uno en el que no existe la pobreza y otra serie de utópicas ideas que bien quedan bajo aquella frase de Salvador “Chava” Flores: “¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?”.

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A la esperanza, al deseo de ser engañado, se debe agregar un tercer tipo de seguidor: el que tiene un beneficio directo. Aquí entran los Gibranes, los Attolinis, los Akermans, los Noroñas, Epigmenios o los Bartletts; es decir, personas que ya habían quedado relegadas del sistema y que están encontrando en todo este engaño la oportunidad de un cargo público, de un espacio mediático o de algo de atención y reconocimiento.

De estos tres grupos, solo los dos primeros podrían, en algún momento, dejar de ser defensores del lopezobradorismo; claro que primero tendrán que pasar por un proceso de “amiga date cuenta”, antes de reconocer que han sido engañados o que incluso estaban cegados por el amor/esperanza profesado a su líder supremo. Los terceros no hay forma, ni siquiera vale la pena discutir con ellos porque, en definitiva, harán lo que sea porque la farsa continúe. Sus vidas dependen de que así sea y, por lo tanto ambicionan que nunca termine.

Entendiendo esto no queda más que esperar que contrario a lo que ocurrió con Chamberlain en aquellos hechos que dieron origen a la segunda guerra mundial, los seguidores que hoy continúan queriendo ser engañados rompan con esta situación a tiempo y no cuando sea demasiado tarde; resta seguir haciendo notar no solo las fallas sino las incongruencias de un gobierno violento, golpeador y maltratador, continuar con los mensajes de “amiga date cuenta” para tratar de que la recuperación de todo lo que se está haciendo en esta administración no tome demasiado tiempo.


*Ekman, P. (2010). Cómo detectar mentiras / Telling Lies. Paidós.

Puntuación: 1 de 5.

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